Tres clientes dieron media vuelta en el Everest en 1996 y vivieron para contarlo: lo que enseña saber parar
El 10 de mayo de 1996 murieron cinco personas de dos expediciones al Everest. Tres clientes se dieron la vuelta antes de llegar a la cima. Los relatos no coinciden en cuál era la hora límite, pero dejan una lección sobre decidir con la cabeza fría.

Son las once y media de la mañana del 10 de mayo de 1996, en la cresta del Everest. Tres clientes de la expedición de Rob Hall llevan un rato parados detrás de un grupo muy lento. Las cuerdas que sirven para agarrarse en el tramo difícil no están donde se había previsto. Cada uno ha pagado hasta 70.000 dólares por estar ahí. Y la hora de vuelta que su guía había mencionado, la una de la tarde, se ve cada vez más lejos.
Tras una breve conversación, los tres dieron media vuelta. Uno de ellos, el médico Stuart Hutchison, se lo contó después al periodista Jon Krakauer. Otro compañero ya se había girado antes, en su cuarto intento a esa montaña. Krakauer, que sí llegó a la cima, los contó entre los pocos que acertaron ese día.
Lo que pasó después
Esa tarde llegó una ventisca con vientos de más de 100 kilómetros por hora. Murieron cinco personas de las dos expediciones, la de Hall y la de Scott Fischer.
Y aquí los relatos no coinciden. Según Krakauer, Hall dijo que la hora de vuelta sería probablemente la una. Otros análisis dicen que barajó la una o las dos y que aún no la había fijado. En el libro de otro guía se atribuye a Fischer una regla de las dos de la tarde. Y una clienta cuenta que a ella nadie le habló de ninguna hora. Nadie puede hablar por Hall ni por Fischer.
Un cliente de Fischer lo resumió así: no fue la tormenta, fue la hora. Krakauer pensó que el temporal fue bastante normal y que, de haber llegado dos horas más tarde, probablemente no habría muerto nadie. Quizá nunca se sepa una causa única.
Por qué cuesta parar cuando estás cerca
Hay datos que ayudan a entenderlo. Uno de los clientes, Doug Hansen, había tenido que volver en 1995 a unos 100 metros de la cima. En 1996 regresó, con un descuento en el precio, y confesó que no había pasado un día sin pensar en aquella cumbre.
Cuando ya has puesto años, dinero y esfuerzo, esa inversión tira de ti. Se llama coste hundido: lo ya gastado, que no vuelve decidas lo que decidas. Algunos analistas ven además presión comercial entre las dos expediciones.
Sabemos cómo acabó, y eso engaña. Un caso no prueba que una regla hubiera salvado vidas. Pero deja ver cómo es una buena hora de vuelta: se fija antes, con la cabeza fría; se puede comprobar con un dato, como una hora o un gasto máximo; y alguien con permiso la hace cumplir.
Ejercicio de hoy · 10 min
Pruébalo hoy (10 minutos).
- Piensa en un proyecto en el que ya has metido tiempo o dinero y escribe tu «hora de vuelta»: una fecha o un gasto máximo, y qué harás si llegas a él (parar, reducir o cambiar de rumbo).
- Cuéntaselo a alguien que pueda preguntarte ese día si se ha cumplido. Si la respuesta es «casi», cuenta como que no.
Es un ejercicio mío, inspirado en este caso. Nadie lo ha comprobado.
Fuentes
- Krakauer, J. (septiembre de 1996). Into Thin Air. Outside.
- Roberto, M. A. (26/08/2002). High-Stakes Decision Making: The Lessons of Mount Everest. Harvard Business School, Working Knowledge.
- McMullen, J. S. y Kier, A. S. (2016). Trapped by the entrepreneurial mindset: Opportunity seeking and escalation of commitment in the Mount Everest disaster. Journal of Business Venturing, 31(6), 663-686.
Fuentes citadas
- OutsideInto Thin Air (Jon Krakauer), Outside, septiembre de 1996 (se abre en otra pestaña)
- Harvard Business School, Working KnowledgeHigh-Stakes Decision Making: The Lessons of Mount Everest (Michael A. Roberto) (se abre en otra pestaña)
- Journal of Business Venturing 31(6), 663-686Trapped by the entrepreneurial mindset: Opportunity seeking and escalation of commitment in the Mount Everest disaster (McMullen y Kier) (se abre en otra pestaña)



